jueves, 22 de enero de 2026
sábado, 18 de abril de 2020
CRONSTPRODUCCIONES ARTE Y CULTURA
KATAKANDRU

Portada del libro
PRÓLOGO
Antes de saberlo, ya estábamos caminando juntos
Nadie podría decir con exactitud en qué momento comenzó todo.
Tal vez fue una tarde cualquiera, de esas en las que el sol caía lento sobre los techos de zinc del barrio Las Granjas, mientras los niños corrían descalzos levantando polvo y los mayores conversaban en las esquinas como si el tiempo no tuviera prisa. O quizá empezó mucho antes, cuando el barrio aún no tenía nombre, cuando las calles eran apenas caminos de tierra y las casas parecían levantadas más con necesidad que con planos.
Lo cierto es que, sin darnos cuenta, algo ya se estaba gestando.
Fue más bien una forma de encontrarnos.
En medio de las carencias, de las dificultades cotidianas y de una realidad que muchas veces parecía cerrarnos las puertas, comenzamos a reunirnos. Al principio sin intención, luego por costumbre, y finalmente por una necesidad que no sabíamos nombrar, pero que nos unía.
El barrio, sin proponérselo, empezó a enseñarnos.
Nos enseñó a compartir lo poco, a escuchar al otro, a resistir sin hacer ruido. Nos enseñó que la vida no siempre se entiende, pero se vive. Y que, incluso en los lugares más olvidados, puede nacer algo que tenga sentido.
Así fue como apareció Katakandrú.
Una que fue tomando forma entre risas, discusiones, caminatas, ensayos improvisados y silencios compartidos. Una que se alimentó de la calle, de la música que salía de las casas, de las historias contadas al caer la noche y de esa necesidad profunda de decir algo… aunque no supiéramos todavía cómo.
Con el tiempo entendimos que no estábamos inventando nada.
Estábamos recordando.
Porque hay historias que no comienzan cuando se escriben, sino cuando alguien decide escucharlas.
Capítulo 1
Las Granjas: donde nadie estaba solo Nadie llegaba a Las Granjas por casualidad.
El barrio no aparecía en los mapas importantes, ni en las conversaciones de quienes hablaban de progreso, pero tenía algo que no se podía medir: una manera de vivir que se sostenía en la cercanía, en la palabra compartida y en esa costumbre de no dejar a nadie solo.
Las casas, en su mayoría de un solo piso, parecían levantadas más por necesidad que por diseño. Algunas amplias, otras apenas lo suficiente, pero todas abiertas a la vida. Las calles eran de tierra en muchos tramos, y cuando llovía se volvían un espejo irregular del cielo, obligando a caminar con cuidado, como si el barrio mismo enseñara desde temprano a sortear las dificultades.
Pero si algo definía a Las Granjas no era su apariencia, sino su gente.
Las tardes tenían su propia música. Sonaba la pelota golpeando las paredes, los gritos de los niños corriendo descalzos, las voces que se llamaban de una esquina a otra sin necesidad de levantarse. El aire se llenaba del olor de las arepas asadas, del café hirviendo y de esas cocinas donde siempre parecía haber espacio para uno más.
Allí, la vida no se vivía puertas adentro. Se vivía afuera, en comunidad.
Los mayores conversaban en las esquinas, no solo para pasar el tiempo, sino para sostenerlo. Allí se hablaba de todo: de lo que hacía falta, de lo que dolía, de lo que se soñaba. Y aunque muchas veces las dificultades eran más grandes que las soluciones, siempre había una forma de resistirlas juntos.
Porque en Las Granjas, incluso en medio de la escasez, había algo que nunca faltaba: la solidaridad.
Si algo debía hacerse, no se preguntaba quién… simplemente se hacía.
Sin saberlo, ese entorno nos estaba formando.
Nos enseñaba a mirar al otro, a escuchar, a entender que la vida no se construye en solitario. Nos enseñaba que la fuerza no estaba en tener más, sino en compartir lo poco. Y, sobre todo, nos enseñaba que la verdadera riqueza estaba en la gente.
Fue en ese escenario donde empezaron a cruzarse nuestras historias.
Al principio como coincidencias, luego como encuentros, y más adelante como una necesidad de estar juntos. Nadie lo dijo en voz alta, pero algo comenzó a unirnos, como si el barrio mismo nos estuviera empujando a encontrarnos. Todavía no lo sabíamos.
Pero allí, entre calles de tierra, risas compartidas y conversaciones interminables, ya se estaba gestando algo que cambiaría nuestras vidas. Algo que más adelante tendría nombre.
Algo que el barrio, sin proponérselo, ya había comenzado a construir.
viernes, 6 de enero de 2012
La princesa y el Samurai.wmv
EL EJERCITO REGRESA A CASA
jueves, 29 de diciembre de 2011
lunes, 18 de julio de 2011
Muerte de Timanco
Pigoanza enfrenta Añasco
Gentes de Pigoanza los vigilaban desde las alturas y al amanecer cayeron sobre ellos. Ante la superioridad numérica saltaron sobre sus bestias y huyeron. Pedro de Guzrnán, que no había soltado la manea de su cabalgadura fue alcanzado.
Todo el territorio Andakí estaba en pie de guerra y los españoles concentrados en Timaná Fortificaban la naciente ciudad. Los indígenas dominaban todos los caminos y desde las alturas seguían los movimientos de los españoles. Fue así como percibieron la llegada de una recua cargada de mercancías de Floresmiro Serrano y Pedro López a quienes convoyaba el teniente Juan de Ampudia, sobrino del gobernador de Popayán, con dieciséis soldados. Llegados a la quebrada de Piraina o Apirama acamparon sin recelo; los indígenas exploraron el campo con fingidos mensajeros de amistad y al amanecer del siguiente día 3.000 guerreros aborígenes asaltaron el campo Los españoles sostuvieron el ataque valerosamente durante varios días.________________________________________
miércoles, 1 de junio de 2011
Gaitana o Guaitipan

Pero de todas las batallas que más recuerda el pueblo huilense es la que libro la cacica Gaitana (Guaitipan) con el conquistador Pedro de Añasco.
La Gaitana paseó Añasco por los cercados de la ciudad o villa dando tirones de la cuerda con tal alteración del bello rostro, que ya no parecía sino un monstruo y refiriendo en cada parte a los indígenas y mostrando a la victima y objeto de su venganza que había tomado. La implacable chusma seguía a Añasco colmándolo de improperios y de ultrajes. Cuando comprendieron que la vida quería escapar de aquel cuerpo aniquilado, le fueron cortando uno a uno los miembros, hasta no dejar más que el tronco; cortaron el pié, otra vez la mano, otra vez los pudibundos genitales, hasta que con paciencia de cristiano salió de las angustias demoniales.
A los castellanos que habían quedado heridos les arrancaron los ojos y los empalaron. Los Cadáveres de los hombres y caballos fueron desollados, y las pieles, henchidas de ceniza, se destinaron a adornar el bohío de Pigoanza.viernes, 27 de mayo de 2011
Llegada de conquistadores


En efecto, Añasco salió con dieciséis soldados a explorar el Valle de los Anayacos. Pigoanza, que había tratado de apaciguar a Añasco con un presente de oro, siguiendo instrucciones de su hijo Rodrigo, al ver su territorio hollado y urgido por la Gaitana se coloca al frente de los indígenas coligados que le reconocían sus condiciones de guerrero arrojado y perspicaz. Así lo había demostrado teniendo a raya a los pijaos. Al frente de seis mil guerreros armados de macanas, lanzas, flechas y hondas, que Herrera y Piedrahita hacen subir a 12.000 con los de la tribu aliadas a panes y Andakies, se presentó Pigoanza al Valle de Vaguilga, estrecho y montuoso donde Añasco se aprestó a la defensa con treinta y tres soldados; sólo Baltazar del Río y el jefe tenían caballos.. Añasco, avisado del peligro por su amigo Rodrigo, Tomaba toda clase de precauciones.sábado, 21 de mayo de 2011
Fotos Video La Gaitana
Problema que originó la experiencia

miércoles, 18 de mayo de 2011
Vídeo estudiantil sobre la Gaitana
Lámina que indica el ritual del baño. Actividad que realizaban todos los indígenas en comunidad. Esto permitía que la tribu permaneciera más unida y por que allí también se comentaban los últimos acontecimientos de la comunidad, se establecían actividades de trabajo, encuentros maritales, encuentros deportivos y otras actividades socioculturales.
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Vídeo de inicio
Katakandru y su Historia
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Continua... A continuación una secuencia de fotos de todas las tomas del video la Gaitana y al final un vídeo para que puedas continua...
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